Con pecado concebido
Enrique y Pablo dos cholos flacos, pero bien correosos. Adictos a la cacharpa, prendidos. No han dormido ni ingerido ningún alimento desde las últimas 48 horas. Presos en la malilla y sin dinero para poder ir al punto por un poco de queso. - ¿Qué p…asa wey? al chile que me está cargando la v…erdura, gui nid som de esa m…adre, me estoy quedando loco homs, pero enamorado de ella. Sólo esta vez y ya no lo volveré a hacer carnal, por mi jefita que me mira desde el cielo ¡Ya no lo haré má! – Dijo Pablo mientras se secaba las lágrimas y pasaba un poco de saliva por su boca seca. – Ver…ta carnalito tienes toda la razón. ¿De qué manera conseguimos varo en corto? ni pá que pregunto eda… ¿Qué onda Pablito tienes los suficientes hue…sos como pa hacer un atraco? -Dijo Enrique sosteniendo una pistola de utilería. Mientras tanto en la miscelánea “Soldado” se encontraba Doña Linda, sentadita en su silla modificada con cojines, recargada en el mostrador de fierro chutándose una teveinovelas, nomá...