En política no tengo amores ni odios
Acuérdate de San Vicente, repetían las voces poseídas por la venganza, no todos Los Santos tienen piedad, mucho menos en Juchitán, Oaxaca. Felix Díaz “El Chato” hermano de Porfirio Díaz y no menos importante, gobernador de Oaxaca (1867-1872) Con una fuerte política anticlerical, marcó su destino. Primitivo, matacuras, amante del saqueo, fan de dañar y ridiculizar a la iglesia. Suena bastante divertido ¿no? Hasta que se topo con el santo patrono: San Vicente Ferrer. Los Juchitecos católicos de corazón, cansados de la represión anticlerical, el autoritarismo del gobierno y la administración del Chato, se rebelaron contra el gobierno estatal. A finales de diciembre de 1870, llegó el Chato Díaz con un numeroso grupo de soldados. Incendió todo el pueblo y no tuvo piedad con nadie. Capturó y fusiló a varios héroes de la batalla de Puebla. Y claro, tenía que divertirse humillando a las figuras religiosas. Entró a caballo al Templo, mandó a bajar al San...